• Fecha de la última modificación: 4 de octubre de 2017
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Conocimientos básicos de la vejiga neurógena

Autor: Dr Manuel Bea. 

Fecha de edición: enero, 2017.​

Para entender los cuidados del aparato urinario es fundamental conocer su funcionamiento. La vejiga de la orina tiene un complejo control nervioso que se altera con la lesión medular. Con distintos estudios y pruebas conoceremos el comportamiento de la vejiga tras la lesión y cuál es el tratamiento adecuado. En esta sección aprenderéis, entre otras cosas, el funcionamiento del aparato urinario, el concepto de vejiga neurógena y sus tipos o la información que nos da el estudio urodinámico. Todos esos conceptos son fundamentales para comprender mejor los tratamientos que seguís.

Al final del apartado podréis repasar los mensajes más importantes, las cosas que tenéis que recordar. También podréis repasar vuestros conocimientos con unas preguntas sencillas para poner a prueba lo que habéis aprendido.​

¿Qué es el aparato urinario y cómo funciona?

El aparato urinario separa de la sangre sustancias de desecho que se eliminan con la orina. Está formado por los riñones, los uréteres, la vejiga, la uretra y el esfínter. En el dibujo podemos ver un esquema del aparato urinario con sus partes más importantes.

Tenemos dos riñones, que filtran la sangre y producen la orina. Los riñones también intervienen en la regulación de la tensión arterial y los líquidos y sales minerales de nuestro organismo, en el metabolismo de los huesos y en la formación de los glóbulos rojos de la sangre. Por eso debemos cuidar al máximo su funcionamiento.​

Una vez filtrada la sangre, la orina pasa de los riñones a la vejiga por dos tubitos, los uréteres. La vejiga almacena y facilita la expulsión de la orina. La capacidad normal de la vejiga es de 500 ml de orina (medio litro). Las paredes de la vejiga están formadas por un músculo que se llama detrusor. Al contraerse el músculo detrusor expulsa la orina hacia la uretra. La uretra es el conducto que comunica a la vejiga con el exterior. La uretra del hombre es más larga que la de la mujer. Por último, el esfínter es un músculo con forma de anillo que cierra o abre el paso a la uretra: si está cerrado mantiene la orina en la vejiga y si se abre permite su salida. Os recomiendo que recordéis bien todos estos nombres. Van a repetirse muchas veces en esta sección.

esquema del aparato urinario

Aparato urinario

El funcionamiento normal del aparato urinario se consigue gracias a una coordinación nerviosa compleja en la que intervienen el sistema nervioso autónomo, los nervios sacros, la médula espinal y el encéfalo. Este control nervioso regula a la vejiga y al esfínter y permite una micción correcta. Puedes recordar estos términos y conceptos en el apartado "El sistema nervioso".

Se distinguen dos fases en el funcionamiento de la vejiga y el esfínter:

  • Fase de llenado de la vejigaLa vejiga se llena de orina que baja desde los riñones por lo uréteres. La vejiga es elástica y almacena hasta medio litro de orina. Como la vejiga es elástica, mientras se llena mantiene una presión baja en ella. Eso facilita que la orina fluya desde los riñones con normalidad. En esta fase el esfínter se mantiene cerrado.
  • Fase de vaciado de la vejiga: Cuando la vejiga está llena estimula y avisa a tres centros nerviosos: El centro sacro de la micción, el tronco de encéfalo y el cerebro. En la figura inferior podéis ver donde se encuentran estos centros nerviosos.
  1. El centro sacro de la micción está en el cono medular y pertenece al sistema nervioso parasimpático. Está conectado con la vejiga mediante los nervios sacros. Cuando recibe la información de que la vejiga está llena contesta de forma refleja y ordena que se contraiga el músculo detrusor y se vacíe la vejiga.
  2. En el tronco de encéfalo hay otro centro de la micción. La información que le llega por la médula espinal dispara otro reflejo, que coordina la contracción del detrusor con la apertura del esfínter. Así se facilita la salida de la orina. Es lo que se conoce como "sinergia" entre el detrusor y el esfínter. Los reflejos anteriores están controlados por el sistema nervioso autónomo, y por tanto, son inconscientes.
  3. Por último, para evitar que la vejiga se vacíe sin control y que se nos escape la orina en cualquier momento existe también un control consciente y voluntario del cerebro. El impulso nervioso asciende por la médula hasta el cerebro y en ese momento notamos las ganas de orinar. Si no podemos ir al váter, el cerebro ordena que el esfínter siga cerrado y nos aguantamos las ganas de orinar. Cuando podemos orinar, el cerebro manda la orden al esfínter para que se relaje, deja pasar la orina a la uretra y se vacía la vejiga.
Esquema del sistema nervioso y los centros que controlan a la vejiga

Control neurológico de la vejiga

lightbulb-o

Por tanto, para que la vejiga se vacíe con normalidad deben funcionar coordinados los reflejos del centro sacro y del tronco de encéfalo y el control cerebral.

¿Qué le ocurre al aparato urinario tras la lesión medular?

La lesión medular altera la coordinación nerviosa del aparato urinario. Aunque la producción de orina en el riñón no se modifica, el funcionamiento de la vejiga y del esfínter sufren grandes cambios. Se llama vejiga neurógena al conjunto de alteraciones provocadas por la lesión neurológica sobre la vejiga de la orina. Estos cambios afectan tanto a la vejiga como al esfínter.

Aunque cada persona es diferente y precisa de una valoración individual, el nivel de la lesión nos permite distinguir dos tipos de vejigas neurógenas, con comportamientos y tratamientos distintos:​

Hay dos tipos de vejiga neurógena:


  1. Vejiga neurógena refleja: Se produce tras lesiones medulares cervicales o dorsales. Los reflejos sacros están conservados y por tanto, la vejiga se contrae y vacía de forma refleja. Sin embargo, la conexión con el tronco de encéfalo y el cerebro está afectada por la lesión. Al alterarse la conexión con el tronco de encéfalo, la contracción del detrusor no se coordina con el esfínter y provoca "disinergia". Esto significa que el músculo de la vejiga se contrae pero el esfínter se mantiene cerrado. Por otro lado, al perder la conexión con el cerebro, no notaremos las ganas de orinar ni podremos controlar la apertura y cierre del esfínter. Con el tiempo, las vejigas reflejas se van haciendo pequeñas, con menor capacidad y con una pared más gruesa, al mantener un tono muscular elevado en el detrusor.
  2. Vejiga neurógena arrefléxica: Este tipo de vejiga neurógena se produce tras lesiones en el cono medular o en la cola de caballo. Al lesionarse el centro sacro de la micción o los nervios sacros, estas vejigas pierden su funcionamiento reflejo y no pueden vaciarse de forma automática. El esfínter también pierde el control cerebral y suele estar relajado, abierto.

La vejiga neurógena provoca varios problemas


  • El llenado de la vejiga se altera en la vejiga neurógena refleja. En estos casos, la vejiga no se relaja al llenarse, su capacidad disminuye y el detrusor se contrae sin control. Las contracciones sin control de la vejiga también hacen que la orina se escape, lo que se conoce como incontinencia.
  • El vaciado de la vejiga también se altera. En las vejigas neurógenas reflejas la contracción del detrusor puede producirse con el esfínter cerrado (disinergia vesico-esfinteriana). Ello provoca un mal vaciado y unas presiones altas, al contraerse el detrusor con más fuerza para intentar vaciar la vejiga. En las vejigas arrefléxicas el detrusor no se contrae y la vejiga no se vacía.
  • Las presiones demasiado altas en la vejiga hacen que la orina ascienda hacia los riñones y los dañe poco a poco. El retorno de la orina hacia los riñones es muy peligroso y se llama reflujo. Puede provocar una dilatación de los uréteres y de los riñones y hasta dañarlos de forma irreversible.
  • El control voluntario sobre la micción se altera. Al faltar la conexión con el cerebro, ni notamos cuando tenemos la vejiga llena ni podemos controlar el cierre o apertura del esfínter. El resultado es que se nos escapa la orina sin darnos cuenta, es decir, se produce incontinencia.
  • El mal funcionamiento del aparato urinario provoca nuevos problemas de salud: infecciones de orina o cálculos en la vejiga o el riñón. Todos estos nuevos problemas se llaman complicaciones de la vejiga neurógena.

Por tanto, los problemas que habrá que evitar en la vejiga neurógena son el mal llenado y las presiones altas en la vejiga, el mal vaciado, la incontinencia y las complicaciones. Todo ello para que los riñones no se dañen.

Como ya hemos dicho antes, cada persona y cada lesión medular son distintas. El tipo de vejiga neurógena depende del nivel de la lesión pero también de si la lesión es completa o incompleta. Cuando la lesión es incompleta, la sensación de llenado, el control del esfínter y el funcionamiento del detrusor pueden alterarse sólo en parte. Por eso es difícil hacer recomendaciones generales y a la vez es importante una valoración y recomendación individualizada después de realizar los estudios adecuados.

Si no estás seguro de cuál es tu tipo de vejiga neurógena, consúltalo con el personal de tu equipo de Rehabilitación o con tu urólogo.

¿Cómo puedo cuidar mi aparato urinario tras una lesión medular?

Aunque se pierda el funcionamiento normal de la vejiga, existen tratamientos para que la vejiga se llene mejor y la presión en su interior no sea demasiado alta, para mantener la continencia, vaciar bien la vejiga y evitar complicaciones urinarias.

El equipo de Rehabilitación y el urólogo te van a enseñar a cuidar la vejiga, con las mejores soluciones para tu situación. Dependiendo del tipo de lesión, el tipo de vejiga neurógena, tu modo de vida o preferencias personales, las pautas pueden ser distintas y las veremos con detalle en los siguientes apartados.

En cualquier caso, los cuidados vesicales siempre van a intentar:

  • Proteger a los riñones: Durante siglos, el daño a los riñones ha sido la principal causa de muerte en los lesionados medulares. Por tanto, su protección es una prioridad en el tratamiento de la vejiga neurógena.
  • Conseguir que la vejiga se llene bien y no tenga presiones altas: Si la vejiga no se llena lo suficiente la orina se escapa y provoca incontinencia. Si las presiones en la vejiga son altas, pueden dañar los riñones.
  • Conseguir que la vejiga se vacíe bien: Si la vejiga no se vacía lo suficiente, la orina se infecta y provoca problemas graves, que pueden afectar a los riñones.
  • Evitar la incontinencia: Las pérdidas incontroladas de orina tienen graves repercusiones en las personas. La incontinencia afecta a la vida social y las relaciones de las personas, a la confianza en uno mismo y a la calidad de vida.
  • Prevenir las complicaciones: Las complicaciones de la vejiga neurógena son enfermedades producidas por el mal funcionamiento del aparato urinario tras la lesión. Las más frecuentes son las infecciones de orina, la disreflexia autonómica y los cálculos. Cuanto mejor sigáis las recomendaciones y cuidados que os recomienden, menos complicaciones tendréis.

¿Qué pruebas estudian el aparato urinario tras una lesión medular?

Durante el ingreso en el hospital tras la lesión medular se hacen estudios y pruebas que valoran el estado del aparato urinario. Los resultados de estas pruebas ayudan a decidir el tratamiento más adecuado en cada caso. Algunos estudios, como las ecografías o los análisis de sangre u orina se repiten todos los años, para comprobar que el aparato urinario se mantiene en buenas condiciones. Cuando aparecen complicaciones o problemas frecuentes, habrá que realizar estudios más en profundidad, como radiografías con contraste, TAC o estudios urodinámicos.

Las pruebas más habituales son:

  • Análisis de sangre y orina: Informan del funcionamiento de los riñones. También son útiles en las infecciones de orina.
Tubos de analisis de sangre y orina

Análisis de sangre y orina

  • Ecografías: El estudio con ultrasonidos permite conocer la forma de los riñones, los uréteres y la vejiga y diagnostica tumores, quistes, dilataciones o cálculos.
  • Radiografías con contraste: Son muy útiles para diagnosticar el reflujo de orina hacia los riñones y la existencia de obstrucciones en el aparato urinario. No se pueden hacer en casos de alergia al contraste.
  • TAC con contraste y resonancia magnética: Ofrecen imágenes de alta resolución. Son muy útiles para diagnosticar tumores y obstrucciones del aparato urinario. En caso de alergia al contraste, se puede realizar una resonancia magnética.
  • Medicina nuclear y radioisótopos: Al inyectar isótopos radiactivos que se eliminan por la orina, muestran la forma y el funcionamiento de los riñones y el aparato urinario. Estas pruebas no están disponibles en todos los hospitales.
  • Cistoscopia: Consiste en la introducción de un tubo fino con una cámara por la uretra hasta la vejiga. Es una prueba que realizan los urólogos. Con ella se estudia el interior de la uretra y la vejiga. La cistoscopia permite tomar muestras de tejidos para analizar y realizar pequeñas operaciones. Es útil para diagnosticar tumores, cálculos e inflamaciones en la uretra y en la vejiga
Cistoscopio tomando una muestra en la vejiga

Cistoscopia de la vejiga

Con esta prueba podemos comprobar si la vejiga es refleja o arrefléxica. También nos informa del esfínter, si está cerrado (disinérgico) o abierto e incompetente. Esta información es muy importante para decidir el tratamiento más adecuado de la vejiga neurógena.

Como regla general, el objetivo es que obtengamos cada día de litro y medio a dos litros de orina. Para ello, todos los días hay que beber entre litro y medio a dos litros de líquidos, sobre todo agua. Eso es equivalente a seis u ocho vasos grandes. Cada vaso tiene una capacidad aproximada de un cuarto de litro. Para no pasarnos, también debemos tener en cuenta el líquido de sopas, caldos, infusiones, helados, frutas, etc.

Vaso con agua y botellas de agua de distintos tamaños

Agua para beber

La hora a la que tomamos los líquidos también es importante. Lo ideal es beber sobre todo en las comidas principales del día. Si queremos prevenir los escapes de orina por la noche, hay que evitar tomar líquidos durante las horas previas a acostarse.

Algunas bebidas como café, té bebidas gaseosas o alcohólicas estimulan la producción de orina y pueden facilitar episodios de incontinencia. Por tanto, tendréis que tomarlas con moderación o limitar su consumo.

¿Por qué hay tantos tratamientos para la vejiga neurógena?

La respuesta más sencilla sería que no hay ningún tratamiento perfecto y que cumpla todas las expectativas: cuidar el riñón, permitir que la vejiga se llene y vacíe bien, permita la continencia y prevenga las complicaciones. Por eso el urólogo y el equipo de Rehabilitación que estudian tu caso, manejan múltiples factores para recomendarte el tratamiento más adecuado a tus necesidades. Para decidir el tratamiento, lo fundamental es el estudio urodinámico. Esta prueba nos permite conocer el comportamiento del detrusor y del esfínter urinario. Además, en la elección del tratamiento también influyen muchos otros factores, como la edad, si eres hombre o mujer, el tipo de lesión medular, la motivación y capacidad de cada persona o sus cuidadores para seguir las pautas indicadas, la tolerancia a algunos medicamentos, la adaptación a ciertos materiales de incontinencia, el deseo de permanecer sin sondas o la aceptación o no de ciertos tratamientos quirúrgicos.

Cuando se os indique el tratamiento, también distinguiremos las recomendaciones y tratamientos de primera línea de los de segunda línea. Se consideran tratamientos de primera línea aquellos más sencillos y que no precisan de intervenciones quirúrgicas. Son los primeros que se recomiendan. Cuando estos tratamientos no consiguen sus objetivos o son mal tolerados habrá que recurrir a tratamientos más complejos. Son los llamados tratamientos de segunda línea, que muchas veces precisan de intervenciones quirúrgicas o son más agresivos. Los tratamientos de segunda línea los suele realizar el urólogo. Antes de decidirse por un tratamiento u otro debéis conocer y valorar con el urólogo y el equipo de Rehabilitación las ventajas e inconvenientes de cada opción. De esa forma, el resultado será el más adecuado para vuestra situación y necesidades. En las siguientes secciones podéis conocer los tratamientos de primera y segunda línea en la vejiga neurógena, tanto refleja como arrefléxica.

Mensajes importantes para recordar

  • El aparato urinario limpia la sangre de sustancias de desecho. Está formado por los riñones, los uréteres, la vejiga, la uretra y el esfínter urinario.
  • El funcionamiento de la vejiga y del esfínter requieren de un control neurológico preciso, que se altera con la lesión medular, provocando lo que se conoce como vejiga neurógena.
  • En las lesiones medulares cervicales y dorsales, la vejiga neurógena es refleja. En las lesiones bajas, de cono medular y de cola de caballo, la vejiga es arrefléxica.
  • La vejiga neurógena tiene problemas de llenado y de vaciado. También provoca incontinencia. El principal riesgo de la vejiga neurógena es que dañe el funcionamiento de los riñones.
  • Para proteger a los riñones hemos de conseguir que la vejiga se llene y se vacíe bien, no tenga problemas de incontinencia ni complicaciones.
  • Debéis beber todos los días entre 1,5 a 2 litros de agua para mantener un buen funcionamiento del aparato urinario.

Preguntas sobre conocimientos básicos de la vejiga neurógena.

A continuación tienes unas preguntas para repasar lo que has aprendido. Cada pregunta tiene solo una respuesta correcta. Al terminar, pulsa el botón de "comprobar" para saber las que has acertado. También encontrarás unos comentarios que te pueden ayudar a fijar algunas ideas.

¿Cuál de estos órganos no forma parte del aparato urinario?
¿Cuál de las siguientes afirmaciones sobre la vejiga neurógena es verdadera?
¿Qué objetivos debemos conseguir con el tratamiento de la vejiga neurógena?
¿Cuál es la prueba diagnóstica más importante para estudiar la vejiga neurógena?
¿Qué son los tratamientos de segunda línea de la vejiga neurógena?